MOTIVOS PARA CONFIGURAR LOS MONITORES AUDIO

El sistema de monitores de tu estudio es la ventana a través de la cual examinas con detalle
el mundo de tu música. Si el cristal está borroso, rayado o sucio, no podrás observar lo que
hay detrás con toda la nitidez que deberías.
Existen dos teorías contradictorias en torno a los sistemas de monitorización. Ambas son
erróneas. Por un lado estás los partidarios del "monitor cutre". Sus defensores proclaman
que, dada la mala calidad de la mayoría de los equipos en los que se terminará escuchando
la música, es mejor trabajar con monitores de gama baja. Lo lógico sería pensar que todo lo
que suene bien en éstos, sonará bien en cualquier parte.....¿no? Pues se equivocan. Otros
afirman que lo mejor es rodearse de un sonido impecable a cualquier coste para que todo
suene de forma majestuosa. Bastantes fieles a esta doctrina acaban sobrevalorando muchas
frecuencias vitales, como los subgraves. Pretenden hacer sonar un particular estilo de
música como debe, normalmente a costa de perder fidelidad en el resultado. Si piensas en el
sonido "de club", habrás dado en el clavo. También se equivocan.
No es difícil el proceso de aprender a discriminar a favor de un estilo y otro en beneficio
propio, pero requiere compromiso y disciplina. Por ejemplo, para equilibrar la alternativa
del "sonido impecable" tendrás que reducir la belleza auditiva de la producción, algo que
psicológicamente puede resultar difícil de asimilar. Un sonido hermoso puede enmascarar
defectos que necesitar escuchar antes de que las cosas suenen bien para el público. En
contraposición, los monitores mediocres de la primera alternativa ofrecen una irregular
respuesta en frecuencia. Por muy bien que los conozcas no podrás compensar un agujero
entre 40 y 80 Hz, ni alcanzarás el sonido deseado a base de suposiciones. La teoría del
"cutre monitoring" implica supeditar la creación musical a muchas limitaciones previas. Un
buen sistema de monitores debe revelar los detalles de todo lo que haces. No utilices un
sistema malo pensando que el de la audiencia será peor, ni coloreado porque suene mejor.
Ambas alternativas pueden utilizarse como métodos adicionales para confirmar una buena
mezcla, pero nunca como sistema principal de monitorización.
Antes de empezar a configurar tus monitores, tómate un momento y evalúa honestamente
tus objetivos. ¿Tu estudio va a ser una herramienta artística o estás grabando por el puro
placer de hacerlo? Si te sientes más identificado con la segunda opción, crea el entorno con
el que más vayas a disfrutar. La clave está en el equilibrio entre la claridad del sistema de
monitores y lo bien que te suenen a ti. Vas a pasarte muchas horas escuchando, y cada vez
que comiences una sesión debes hacerlo con entusiasmo.
Tu sistema de monitorización empieza en la salida del mezclador y termina en tu cabeza.
Cada paso intermedio debe rozar la perfección para que la ruta completa sea provechosa, y
esto incluye un buen entrenamiento personal que permita contrarrestar las imperfecciones
que aparecerán por el camino. Ningún sistema de monitores será ideal hasta que no
aprendas a utilizarlo correctamente. Las acústica de los estudio personales influye mucho
sobre la monitorización. Los monitores de campo cercano reducen este impacto, pero la
sala altera la operación de los altavoces respecto a sus valores de fábrica. Compruébalo
moviendo uno de los altavoces entre el centro de la habitación y una esquina al tiempo que
escuchas el cambio en graves. La mayoría de los problemas de monitorización no se
resuelven con unos monitores mejores.
Un controlador de monitores y un buen medidor del nivel sonoro son esenciales en
cualquier estudio, aunque por desgracia suelen pasarse por alto. La incorporación de ambos
elementos será fundamental si quieres obtener la configuración perfecta.
Los secuenciadores y multipistas digitales (DAW) disponen de un fader maestro con el que
se puede controlar el envío de señal a los monitores. Sin embargo, son muchos los
ingenieros de grabación que prefieren dejar fijo este fader maestro en 0dB, ya que utilizar el
fader maestro para ajustar el nivel de salida puede comprometer la calidad del resultado
final.
Si tienes un controlador de nivel para tus monitores podrás ajustar el volumen de escucha
sin necesidad de variar la mezcla. Si sueles controlar la salida por software lo encontrarás
especialmente útil cuando las cosas vayan mal y a tu tarjeta se le escape algún zumbido
indeseable.
El medidor de nivel tiene la misma importancia. La mayoría de los DAW's ofrecen
solamente indicadores de pico. Son muy útiles para mantener la mezcla por debajo de la
saturación, pero no ofrecen información respecto al nivel general que tiene la mezcla. En
su lugar necesitarás un indicador que registre el nivel medio de señal, como un modelo VU
o RMS.
Puede que lo siguiente te resulte familiar: te sientes satisfecho con tu mezcla, las secciones
sobresalientes están justo por debajo de 0dB en los medidores. Su sonido en el estudio es
potente, tanto que decides bajar un poco el volumen de tus monitores. Sin embargo, unas
semanas más tarde, lo reúnes justo a otros temas en un Cd y te suena sorprendentemente
débil.
Acudes a tu plug-in maximizador favorito para poner un poco de orden y dejar las cosas
como estaban, pero terminas con un sonido mucho peor que el de la mezcla
original........¿porqué?
Si la escena se repite con frecuencia, piensa que el motivo principal puede estar en los
medidores de tu DAW. Los cambios continuos en el nivel de los monitores durante la
mezcla (o de un día para otro) reducen la pericia del oído para ayudarte a calibrar cuándo
una mezcla tiene la potencia suficiente. Para solucionar esto necesitarás un buen medidor
de nivel. Aprende a utilizarlo en combinación con el control de envío a monitores y
explotarás mucho mejor la dinámica de tus temas. También será más difícil equivocarse
sobre la mezcla, ya que trabajarás con la misma presión del sonido en todos tus proyectos.
Te sugerimos una versión reducida de lo que suele ser la práctica habitual en el mundo del
cine, donde el control de niveles entre los temas de una banda sonora son fundamentales.
La idea principal proclama que el nivel más alto debe ser el mismo en todas las mezclas.
Esto no significa que todos los temas de la banda sonora deban tener la misma dinámica,
sino que permanezca intacta la percepción de lo que consideramos un pasaje suave, medio
y alto. Un sistema de monitores perfecto posee dos características que hacen esto posible:
un medidor de nivel máximo aporta una referencia visual de la potencia del sonido, y un
controlador de nivel de monitores te permite ajustar para obtener la misma escucha cada
vez que trabajes sobre el mismo material.
Uno de los sacrificios necesarios es abstenerte de hacer reajustes jugando con el nivel de
monitores y el fader maestro de tu DAW. Sólo manipula uno o dos controles del nivel de
salida. Para trabajar a un volumen inferior, emplea el control de atenuación DIM.
Los niveles medios de tu señal estarán muy por debajo de las lecturas de pico (nunca deben
llegar a 0dBFS). La diferencia proporcional entre estor dos niveles de referencia se conoce
como "factor cresta" y varía con el tipo de música y cualquier procesado de la señal, por
ejemplo: la compresión.
La música instrumental con dinámica suele tener factores cresta de 20dB;mientras que los
factores de música pop actual apenas alcanzan los 14dB. Si te acostumbras al estándar de -
20dBFS RMS como la referencia de un sonido "potente", puedes mezclar con la seguridad
de que los pasajes más altos no superarán los 0dBFS de pico. Los indicadores de pico se
utilizan como aviso;deberás esforzarte para mantener en el medidor un promedio de -
20dBFS, durante las secciones fuertes, llegando a -17dBFS RMS durante los pasajes
"potentes" de la obra. Las mezclas a -20dBFS RMS mantienen la dinámica natural del
sonido. Así podrás utilizar la compresión de forma selectiva y como un efecto, no como
una herramienta para "engrandecer" el sonido. Una mezcla a -20dBFS deja un amplio
espacio de maniobra al ingeniero que realizará el mastering, y si lo haces tú, jugarás con esa
ventaja. Si mezclas temas muy comprimidos, deberías trabajar en el estándar de -14dBFS.
También es la medida más adecuada, para el pre-mastering si manejas música sin
demasiado margen dinámico.
Además de acoplarte a cualquiera de estos "modelos", necesitas posiciones correctas para el
nivel de control de los monitores. Un material a -20dBFS RMS debería sonar bastante
fuerte cuando tu nivel de monitores está en 0. Si usas -14dBFS, debería sonar igual de
potente en la posición -6 del ajuste de salida del control de monitores. En otras palabras, el
material mezclado con cada opción debe sonar igual. Esto ayuda a eliminar problemas
como la fatiga auditiva y los cambios de percepción psicoacústicos provocados por
cambios en el nivel de escucha. Para un nivel de escucha menor, utiliza el conmutador
DIM. Un sistema de monitores calibrado es muy fácil de usar. Tus mezclas mejorarán en
presencia y consistencia y aprovecharás la dinámica de tu música.

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