EL TIMBRE DEL SONIDO

El oído humano percibe el timbre en función de las frecuencias que componen la señal 
escuchada. Los humanos tenemos buena agudeza auditiva cuando se trata de distinguir 
frecuencias. En cambio, tenemos una agudeza pobre para localizar la fuente del sonido. Se 
pueden diferenciar dos tonos, uno de 100 Hz de otro de 101 Hz, pero no uno de 1000 Hz 
de otro de 1001 Hz. Sin embargo sí se percibe la diferencia entre de uno de 1000 Hz y otro 
de 1010 Hz; esto es debido a la audición logarítmica. La agudeza frecuencial del oído se 
sitúa en torno al 1%, puede distinguir tonos cuyas frecuencias varían en sólo un 1%. 
El oído humano se comporta, en lo que a sonoridad se refiere, como un conjunto de 24 
filtros de 1/3 de octava. Este hecho se puso de manifiesto al hacer medidas de sonoridad y 
comparar las sonoridades de ruidos de banda estrecha, manteniendo constante la presión 
media total, pero aumentando el ancho de banda por pasos. Se descubrió que para  istintos 
anchos de banda menores de 1/3 de octava, todas las señales se percibieron con Igual 
sonoridad. Cuando se superaba el ancho de banda de 1/3 de octava, la sonoridad percibida 
aumentaba. Esto es debido a que se comienzan a excitar los nervios de las zonas filtrantes 
vecinas, en el oído interno. Por este motivo las representaciones en tercio de octava son tan usadas y útiles. 

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