COMO CONFIGURAR LOS MONITORES AUDIO?

Bien. Acabas de comprarte unos buenos monitores para emplear en tu flamante home
estudio. Después de todo lo que has leído anteriormente...... ¿vas a derrochar tu inversión?
Lo primero de todo, tendrás que situarlos en algún lugar. La posición de los altavoces y el
tratamiento acústico de la sala son esenciales. Hay mucha información sobre la posición
ideal del oyente y los monitores, aunque normalmente estas prácticas no se pueden aplicar
sobre la mayoría de los estudios personales. Poca gente tiene la oportunidad de alterar por
completo la sala del estudio; puede que ni tan siquiera de redistribuir el equipo, acomodarlo
a una situación mejor o mejorar la posición del espectador. Lo que sí podemos hacer es
aprender bien estos principios y adaptarlos a nuestro entorno lo mejor posible.
La figura que conforman el oyente y los dos altavoces debe acercarse todo lo posible a un
triángulo equilátero. A ser posible, los monitores se sujetarán en soportes, y estarán
alejados de las superficies de trabajo. Esto reducirá los rebotes de frecuencias medias y
agudas que causan pequeños altibajos en la respuesta. El área de este foco triangular debe
ser lo más reducida posible. La distancia habitual entre el oyente y los altavoces debe estar
comprendida entre 2/3 de metro y un metro y nunca debe sobrepasar los dos metros.
La simetría es importante. Los altavoces deben estar equidistantes a las paredes laterales de
la sala si no deseas que afecten a la imagen estéreo. Además las paredes deberían ser del
mismo material. En una habitación con una pared rígida a un lado y un panel plástico al
otro, la imagen estéreo se alterará. La distancia de los altavoces adyacentes debe ser lo
suficientemente grande como para que la reflexión del sonido recorra al menos tres veces la
distancia que recorren las ondas que salen directamente del altavoz. La mayoría de los
monitores emiten las frecuencias medias y agudas de manera frontal a la posición del
oyente, así que el espacio hasta la pared delantera es menos importante.
Las frecuencias graves sí pueden verse afectadas por la distancia relativa desde punto de 
referencia a las paredes frontal y trasera, ya que pueden provocarse anulaciones sobre bajas 
frecuencias provocadas por la resonancia de la habitación (estos efectos acústicos se 
conocen como "modos de sala"). Algunos monitores de campo cercano están diseñados
para utilizarse cerca de una pared, y otros, todo lo contrario. Averigua a cual de las dos 
clases pertenecen tus monitores y úsalo como guía para su colocación. 
Los tweeters deben apuntar al lugar en que estarán tus oídos cuando estés sentado en el 
punto de escucha. Puedes atenuar algunas reflexiones inclinando levemente los altavoces 
hacia abajo para lograr la orientación perfecta. Prueba a moverte entre el altavoz y el lugar 
del oyente mientras escuchas un CD de referencia o una pista de prueba para encontrar la
mejor posición. Recuerda que este proceso es uno de los fundamentales para configurar los 
monitores correctamente. 
Las condiciones de la sala influyen mucho sobre el rendimiento en graves del monitor. 
Puedes mejorar la respuesta en graves si tratas la acústica de la habitación. Hay multitud de
propuestas y opiniones en torno a esto, de modo que sólo se harán algunas consideraciones 
fundamentales. 
Es fácil percibir las resonancias de una habitación no tratada reproduciendo una secuencia 
de tonos graves (una escala suele funcionar bien) al tiempo que vas dando vueltas por la 
habitación. Algunos lugares tendrán un bajo muy potente sobre ciertas notas; sin embargo, 
en otras te costará percibir algunas notas difícilmente audibles. 
Ciertos tonos sonarán confusos y puede parecer que las notas se pierden. La energía de los 
bajos es muy difícil de absorber (o contener), lo que provoca que la resonancia 
desemboque en esos picos y otros problemas. 
Las trampas de bajos (T) y los absorbentes (A) son una solución. Observa el siguiente 
diagrama: 

Estos están disponibles en tiendas especializadas (y también los encontrarás en Internet). 
Prueba a llenar un armario de mantas y almohadas, y observa cómo afecta a la acústica. 
Si añades tratamientos de absorción y dispersión sobre las frecuencias altas y medias 
mejorarás la imagen estéreo y suavizarás la respuesta en frecuencia. El objetivo es reducir la 
cantidad de rebotes que llegan a la posición del oyente. Los primeros lugares donde 
conviene situar estos elementos de absorción y dispersión son las paredes que hay a tu 
espalda y a tus lados. Eso sí, no abuses. En un espacio acústicamente muerto, el sonido 
perderá naturalidad y el trabajo será más incómodo. 
Una forma directa de tratar una habitación consiste en utilizar muebles y otros objetos que 
se pueden añadir al estudio con facilidad. Éstos absorben frecuencias medias y agudas y 
esparcen las reflexiones. Una habitación vacía suele sonar peor que una desordenada y llena 
de muebles. Simplemente, piensa bien dónde los situarás para que no provoquen rebotes
hacia el punto de referencia. En este caso y sin querer desanimar a nadie, el tratamiento de
una habitación es un proceso de ensayo/error. La ciencia ayuda, pero el mejor resultado lo 
conseguirás tras varias pruebas. 
Utilizar la EQ para corregir el sonido de una sala es un asunto extremadamente delicado.
Hubo un tiempo en que los analizadores de 1/3 de octava y los ecualizadores eran el 
último grito. La práctica consistía en lanzar un sonido plano y utilizar la medida del 
analizador para ajustar la ecualización y corregir imperfecciones. Los resultados casi nunca 
fueron espectaculares. Los desperfectos de la escucha en un pequeño estudio personal se 
deben a la variación de la respuesta en frecuencia dependiendo de la zona de la sala en la 
que estés. Incluso el más mínimo cambio en la posición de tu cabeza alterará el modo en 
que percibes las altas frecuencias.
La EQ es el último recurso al que deberías acudir para resolver aspectos de monitorización, 
y hay que recurrir a ella únicamente para evitar trabas, como los picos en frecuencias 
grabes. Otros objetivos suelen ser causas perdidas. La mala respuesta en frecuencia es 
consecuencia de una resonancia que está absorbiendo la energía acústica en esa frecuencia y 
en el punto de referencia del oyente. Corregir esto acentuando esa frecuencia con un 
ecualizador empobrecerá la escucha y puede distorsionar el sonido. Los picos de bajos 
pueden atenuarse con un ecualizador paramétrico. Puedes ajustar la frecuencia del EQ al
pico y cubrir su ancho con el control Q. Si sientes que necesitas más de tres o cuatro 
estados de ecualización, puede que tengas que revisar el tratamiento acústico de la sala. 
Por supuesto todavía no hemos terminado. Necesitarás conocer el comportamiento de tus 
monitores. También tendrás que aprender a cubrirte las espaldas. Unos monitores con un 
sonido "brillante" implican la obtención de mezclas con las frecuencias altas por encima de
lo que dictarían tus gustos. Si tus monitores son brillantes en los bajos, tendrás que 
aprender a mezclar escuchando menos bajos de los que entenderías como necesarios. En 
un tiempo, tu cerebro terminará por acostumbrarse y tu sistema de monitores se convertirá 
en una herramienta eficaz de estudio.

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